Todo es navegar y siempre es bueno tener a mano a uno o varios grumetes.

Son estrellas polares que nos guían sin a veces saberlo ellos y nosotros, pero están, en la deriva de la vida, siendo faros, luces que brillan con tanta fuerza que colman el corazón.

Es importante no perderlos de vista, porque nos recuerdan que podemos hacerlo nosotros solos. Estarán a nuestro lado en ese mar del universo, nadando mientras cogen nuestra mano. Dejándonos crecer a cada segundo para vigilar de cerca nuestro mundo…

Encontrar el norte depende sin duda alguna de nosotros mismos por eso cuando nos perdemos cuesta a volver a ver tierra firme, aunque siempre es una delicia encontrar estrellas polares externas.

...Siento mi estrella polar interior cerca, casi la he ubicado...Me falta ajustar las agujas y....listo.