¿Qué tendrán los miércoles que siempre me pongo tontona?

Deben ser las nubes quizás, y eso que por aquí lucía el sol, pero no lo hacía con fuerza, el cielo...el cielo azulado pero..no muy intenso. Eso lo nota mi cuerpo de una forma que a veces no comprendo, hace flaquear mi corazón. Es como si una mano lo cogiera e intentara estrujarlo, claro, llueve dentro y hay que escurrir..Pues...molesta y bastante, porque todo tiembla, me azotan los fantasmas, el viento parece que me trae su voz, su cara está en la de los demás, algunas expresiones me hacen click en el alma...

Analizo la situación, me miro por dentro y me digo...no vale la pena, lo sé, lo re-sé, pero..la teoría es una cosa y la práctica es otra. Ahora por lo menos puedo sentarme en mi banquito mental y recordad, los ojos se me empañan, lo reconozco, aprieto los dientes para evitar más lágrimas, estoy cansada. Todas las mañanas cuando atravieso el puente, ese que está cerca de donde yo trabajo, las cosas toman un cierto volumen, las nubes se convierten en escenas, el viento en voces y la gente..actores secundarios que no hacen nada, salvo estorbar...pero me refugio en ellos y..en las vías del tren. Hoy por un instante me hubiese gustado ser una de ellas, prolongarme, extenderme infinito, dejarme llevar a ningun lugar en concreto, solo ser vías, viajar de un sitio a otro, sin sentido y...olvidar el resto. Pero la realidad es otra, las vías se quedan atrás y yo sigo andando...La estación se queda plasmada allí mientras yo me alejo pero mis ojos de reojo la miran...

A veces instantes se hacen angostos, hasta el corazón se me resiente, lo noto, sus latidos menguan. A veces...solo a veces...me gustaría vivir sin aire...


PD: Aysss Azul, mi Pepita Grillá me va a echar una buena....pero tengo que sacarlo y empecé este otro blog principalmente por ello. Menos mal que mañana es juercoles...