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La vida es un puzzle.

La mía no iba a ser menos.

Todas las piezas necesitan su espacio.

Todas lo buscan.

Quieren encajar.

Tengo casi todas las de mi puzzle están bien atadas pero hay dos que están pululando por el aire.

La primera de ella parece una lapa, es muy parlanchina, por regla general vive acoplada a mi espalda pero viene y va según le conviene, sobre todo los días de fuertes vientos y nubes negras, como es el caso de hoy.

Ya nos hemos hecho amigas, al principio la escuchaba, ahora solo la oigo como murmura, como si fuese un abejorro chiquitito. Conozco su historia, que es la mía...Su pieza encajó en mi puzzle a la inversa por eso creí que funcionaba pero se torció...Ahora necesita imperativos para que se coloque bien, rehuye de su sitio, se pasea delante de él y le chulea, (esta no sabe que a mi me gustan los retos...), estoy haciendole unos ajustes, bueno, cuando se deje claro...de momento la rozo de refilón...pero no se me escapa, sé cual es su debilidad.

La segunda es más independiente...más que sentirla la huelo...me vienen aromas de vainillas nada empalagosos, de flores de muchos colores, grandes, de tallos fuertes... También busca su lugar pero está de un lado a otro, a diferencia de la otra, esta está sin usar, quiere estrenarse y se siente como una niña con zapatos nuevos. Pero está dudosa....hay factores que no dependen de ella, otros sí, tal vez el azar deba darse la mano con el destino y hacerla que se asiente definitivamente. Es como una tempera azul que desea derramarse y esparcirse por todo el paisaje de mi cuerpo.

Solo necesita un buen movimiento...No un jaque mate.

Es un clik.

....y ajustada.