...Encendí todas mis velas azules.

Apagué todas las luces.

Una sinuosa melodía instrumental iba carcomiendo las paredes de la habitación y...lentamente..se adhería a mí.

Cerré los ojos. Tumbada en la cama, boca arriba primero, luego de lado, aferrándome a mi misma. Escuché como venía, lo conozco, somos buenos y viejos amigos, el silencio se acoplaba al sonido de la música y se adaptaba a mi respiración. Tras él, muy digna y divina, llegaba de su mano Señora Soledad, que se apunta a todas las que puede y más.

....Siento como las notas de ese pentagrama que vomita el aparato de música, se enredan por cada centímetro de mi piel, al principio lo hacen despacio, pero segundos más tarde noto que su intensidad va creciendo...hasta que....

...han llegado de primeras a mi estómago, anda delicado por los nervios....después van subiendo hasta la garganta....aprientan más....

Hago que mis párpados se cierren con más fuerza.....ya están ahí.....y caen, una tras otra.

Dejándo a un lado mi fluir de ayer, eso es una parcela a parte, independiente pero que anoche se topó de bruces con una vieja y ruinosa parcela que volví a visitar. No esperaba ver lo que encontré. Escoció, y mucho. No, no fueron recuerdos, fue una frase, corta pero...tan hiriente...Fue un crak que me descompensó por dentro y llegó hasta la cabeza.Uffffff.

Envuelta entre sábanas y lágrimas, conjugé el verbo asimilar, mmmm, poco conjugamiento hubo...no había ganas.....Escuché en la lejanía una voz aniñada...no, no era mi conciencia...

Mi yo de niña....Mis trenzas..mi sonrisa...Me secó el rostro, me riñó, me abrazó.....que suave ese abrazo, cuanto me gustó....Fue poca la conversación entra ambas, más bien fueron gestos y un..."tenemos una conversación pediente...", muy bien.

De acuerdo.

Acepto.

Calma.

...esto forma parte de seguir....

...He de tomar decisiones....

Cerrar puertas.

y....abrírme del todo.

Cueste lo que cueste.