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A veces el ruido más poderoso puede proceder de uno mism@. Como una rueda que gira ante nosotros y la sentimos dentro y nos abruma en exceso.

A veces se hace intento con las manos para poder apartarlo...pero no tiene ni forma ni volumen.

El cuerpo trata de conjugarlo, de deslizarlo hacia otra parte...quizás al basusero de las altas frecuencias, esas molestas...

El alma se contrae, se mueve, bombea como el corazón, se agita, emite sonidos inaudibles.

...pero todo es cuestión de tener buen oído....aunque no vale oír....hay que escuchar.

Hay que afinarlo. Profundizar....interiorizar...

Presto atención o trato de hacerlo, ya no debe haber un.."mañana lo haré" no, cuenta el hoy, mi momento ahora no parado, ir y venir....Bien, la vida me lanza mensajes subliminales, o tal vez, sea que mi organismo que ha llegado diciendo...."vamos allá".

Existen mil formas de escuchar, como de amar....pero encontrar la adecuada lleva su proceso...

Así que...escucho, sí, escucho un ruido procedente de fuera, que se altera, que quiere bajar el tono, descender en la escala de un Ritcher proporcionado, establecer parámetros, descifrar el código.Todo lo de fuera puede ir a mi ritmo para poder sentirlo.

Esucho-me.

De acuerdo, en el espejo veo como los suspiros de mi alma danzan....Ciertas incoherencias se burlan y juegan sucio, habrá que dejarlas pasar y..entrar....

La vida corre a una velocidad vertiginosa....

Segundos, minutos, horas.....el mundo atravesandome......shhhh, escucho-me.