No la veo.

Pero la siento.

Me come.

Me devora por días.

Me hace cosquillas.

Río.

Y cierro los ojos.

Y los abro.

Miro.

Aspiro.

Trago, trago sus ansías, sus partículas. Le gusto. Surgió el flechazo. No es un amor cualquiera.

Es eterno, extenso.

Llena.

Re-lleno.

Y abro los brazos en cruz, más, un poquito más...estiro....quiero tocarlo.....

Parece que sí..¿el cielo? no, ¿la vida? el aire...su aire.....me lleva.

Me eleva.

Quiero gritar.

Lo hago: ahhhhhhhhhhhhhhhh.

Bien.

Más.

Parecido al Edén.

La escucho.

La idolatro.

Le canto.Canto mal pero le canto.

Le escribo.

Los poros de mi piel parece que se han convertido en miel.

Mi dulce algodón de azúcar.

Va pasito a pasito, llegando por todos los bordes.

Me rodea.

Me atrapa.

Caigo rendida a sus pies.

La quiero, esté donde esté.

Morir.

Morir encadenada a la extensa libertad que me atrapa cada vez más.

Soy libre.

Libre de ÉL.

Libre porque sí.

Lo soy.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Libre!!!!!!!!!!!!!!!

Yo.