Sentí tu mano en la mejilla, suave, delicada.

No divagamos.

Pudieron las ganas...

Ganó el beso.

Se derritió el deseo en nuestras bocas, tú alma y la mía salían y entraban juguetonas.

............

Más.

Quise más.

Pero me despertaste.

Aún en brazos del dios Morfeo....me llevé una mano a la boca, buscando la tuya. No estaba. Como pude sacudí la cabeza, confusa, lento, intentándo no vertir tus besos hacia fuera. Volví a cerrar los ojos....¿Sigues ahi?, me despertaste, amanecí contigo y no te vi.

Anoche te tuve cerca....anoche entraste en mi cabeza...y esta mañana... me despertaste...

...dejándome trastocada, entre dudas, entre mis cosas, por mis baúles mentales, ¿ha sido real? fue tan intenso...tuvo que serlo...

pero no...

tal vez sea que.....para que las cosas ocurran, primero hay que soñarlas...