...

Te recibo tumbada. Mi cuerpo yace plácido y sereno.

Siempre sucede igual... como una fotografía que deja inmortal.

La retina de mis ojos te evoca cuando le

apetece. Le haces sonreír y se dilata. Fuiste real, eres real....

Vienes al anochecer. Tu mirada sencilla y pura me conquista cada vez, es inevitable que me deje querer.

No eres mentiroso, ni engañoso....No eres el

reflejo del espejo. Al anochecer apareces a mi antojo, me observas sonriente, sabiendo que es una realidad, que nadie conspira contra nosotros, lo cómplice se apodera de los dos.

Me revuelvo entre las sábanas, desorientada, pero segura, concienciada de que eres tú quien me ama y me espera.


Me regalas tus besos, esos que jamás aún he probado. Me envuelves en un manto de ternura, tanto que me haces perder la cordura....Te lo consiento, te llevo dentro...

Tu torso, tu piel, tus labios.....me penetran el alma y me encienden la vida.

A veces no sé si es verdad....si has venido y te has quedado....y al despertar veo que no estás....Confusa busco el rastro de tú miel en mi boca...sí, es cierto, has estado ahí conmigo...Que alguien que me quería mucho te envía para cuidarme, protegerme....Lo hace cada día....prolongándose en mi ser.

Dudando si es sueño o vigilia.....Dejándo a un lado tu añoranza, me siento verdaderamente viva....