Las palabras han cabalgado todas de golpe, trotando como decenas de elefantes y en la garganta se me han atorado.

Se empujan, se chillan, se derraman, se  arañan, hoy no han encontrado su lugar.

Sutiles y hábiles han tomado otra dirección.

Son listas y saben que la razón puede a veces dominarlas, por eso, la esquivan.

Es entonces cuando se transforman y se tornan.

Se compactan, son varias y una.....dando paso a las perlas de márfil, esas que alborotan de vez en cuando nuestro sentir, nuestro vivir...

Pintan los rostros, nadie queda a salvo y es solo un otro, no, no me equivoco.

Juegan, se divierten.....fluyen, emergen....Dan rienda suelta a su melodía.

Me ahogan en este día.

No teñirán la alegría en melancolía.

Por eso no digo ni mú, ni de más, ni más allá. Son producto de acontecimientos que duelen, que lastiman, ellas no te estiman, pero alivian.

En templado es mejor, porque en caliente podía a ver sido  atroz, así....aunque quede escozor no causa tanto hedor.