Se arañan las uñas entre ellas y se clavan en la piel de esa pared.

Algunas viven allí mudas, testigo de secretos y besos compartidos.

Otras flotan como pompas de jabón, efímeras pero intensas que alborotan el corazón.

Centímetro a centímetro......se cruzan miradas, versos, textos inventados, grabados en ojos que no ven, sino que observan más allá y descubren una buena verdad.

Palabras al borde de la cintura, que pululan libres y seguras por senderos nuevos.

Palabras que ya no decrecen, palabras que crecen, se extienden, entienden....

Se deslizan y prolongan por su callejuela que se viste como la mujer más bella.

Se  enredan en las costuras de las costillas, sin hacer presión, delicadas, suaves, regalando una deliciosa pasión.

Palabras del derecho, del revés, dejándose ver, a un palmo de lo estrecho.

Palabras que caminan......que están vivas, palabras pecadoras, justas, sinceras y divinas.

Palabras lujuriosas que buscan deseosas bocas que amar, labios que besar.

Palabras que viven y mueren, sin ser escritas, pero que quedan proscritas; de día, de noche, cansadas, bonitas y desaliñadas......por aquellos que escriben y conviven entre sueños azules, que brillan como eternas luces.

 

pd: La calle del pañuelo es famosa en mi tierra y curiosa por su estrechez y llamada así porque al final de esta se hace tan estrecha que mide lo que un pañuelo abierto de una esquina a otra.